La palabra autoestima es una palabra casi de moda.

Si lees un libro de autoayuda, encuentras la palabra; si tienes problemas con tu pareja y lloras por él, alguien te va
a decir que tienes que reforzar tu autoestima; si compras una revista fémina encontrarás una lista de consejos
infalibles para desarrollarla; y para no ser menos, en esta columna, leerás acerca de la autoestima…

La autoestima.
Creo que por ser tan popular se ha convertido un poco en un mito;  y ha  perdido su origen y naturalidad.  Autoestima últimamente se confunde con “amor propio” y quién
tiene “autoestima saludable” es alguien perfecto, a los ojos de quién tiene baja auto-estima.

Primero analizaremos la palabra: “Auto”  refiere a  “uno mismo”  y  “Estima”  implica cariño, afecto, amor; pero en sí misma encierra un carácter de valor, se “estima que tal
cosa tiene tal valor”. Por lo tanto autoestima sería “el valor que nos damos”.

¿Qué valor te das a ti misma? ¿Qué valor te dan los demás? ¿Qué haces con ambas informaciones?

El valor que nos damos  a  nosotras  mismas  es  una  señal  crucial  para  todos los  proyectos  que  emprendamos.  Pues si nuestro puntaje es alto,  correremos riesgos,
enfrentaremos situaciones, nos volveremos creativos, nos abriremos puertas. Si es bajo,  esperaremos a que los demás actúen primero, nos acoplaremos a lo que dice la
manada, cambiaremos de rumbo por “necesidad de aprobación”, pondremos  en manos de los demás  nuestro poder  personal.  Hay muchas  definiciones de  autoestima;
tantas como observadores seamos. Y esa pluralidad de sentidos, nos  habla de la importancia de  “definir”  algo, de delimitar aquello de lo que estamos hablando.

Autoestima no es “creerse maravillosa”, autoestima es “saber quién somos” y desde este punto de partida deviene la confusión.

¿Y quienes saben quién son en realidad? Aquellos que pueden aceptar sin problemas sus luces y sus sombras.

Aquellos que tienen a disposición la auto-crítica y el auto-reconocimiento, que no andan por la vida vendiendo una  “falsa humildad” , ni que le temen a la  “vanidad” ; los
que pueden aceptar sin preámbulos sus limitaciones y capacidades.

De todas las formas de expresar baja autoestima, hay una que nos delata: la auto-exigencia.

Si  eres  de  esas  mujeres  que  siempre  creen  que  lo  podrían  haber hecho mejor, que reconocen  lo que  hicieron “pero”, que nunca están satisfechas con lo logrado,
¡Cuidado!, tu auto-exigencia te está boicoteando los planes.Esforzarnos, ir siempre para adelante, ambicionar más no es el problema; el problema es todo lo que dejamos
de hacer para hacer las cosas perfectas.

Cuando era estudiante de abogacía, recuerdo que  si no sacaba  un  10 en el examen era  como rendir mal; salía de las aulas con una cara de terror que impactaba a los
compañeros, y preguntaban ¿Cómo te fue? Y yo decía con desprecio: nueve.

¿Para qué torturarnos con escalas de valores alterados? ¿Qué es un diez en la vida? ¿Acaso no es simplemente una puntuación?

Con el tiempo, crecí emocionalmente y descubrí  un mundo al que me había  cerrado.  A los 20 años  me avergonzaba  mi cuerpo, demasiadas  curvas en la cadera;  una
guitarra latina, me escondía en camisas gigantes, pantalones sin gracia; y desde mi cueva sin luz veía pasar la vida.

A los 30 años, me convertí en la Eva del Sur, cuanto  más pequeñas las prendas  mejor,  traje de baños de dos piezas  (piececitas) y a disfrutar  del calor, del  mar, de la
azotea, del viento, de los curiosos, de  los que me ignoraban. A  mis casi  cuarenta, ya ni te cuento.  ¿Qué pasó en mí?  Maduré.  Me encontré.  Me acepté. Pude separar
hechos de interpretaciones, y me di cuenta que no vale la pena andar por la vida “estimándose como un copia ilegal de uno mismo” sino vivirse como original.


Síntomas de Baja Autoestima:

  • Inseguridad.

  • Angustia.

  • Depresión.

  • Imagen distorsionada.

  • Aprobación desmedida.

  • Incapacidad para mostrar sentimientos.

  • Victimización.


¿Cómo reforzar la autoestima?

  • Rediseñando las creencias limitantes que tenemos sobre nosotras mismas.

  • Cambiando el lenguaje por uno “proactivo”.

  • Aceptando que somos un bagaje de virtudes y defectos.

  • Entendiendo que la perfección no existe.

  • Anulando al yo ideal.

  • Amando al yo real.

  • Dejando de pensar si yo hubiera sido…

De la noche a la mañana no lograrás un cambio, la vida es de paso a paso. Día a día. No lo olvides.

Chuchi Gonzalez
Veo,veo, ¿qué ves?
Inicio